21 febrero 2006

¿Es Yeshu el mesías? (segunda parte)

En el último artículo expliqué las incongruencias del mesianismo de Yeshu con respecto a su origen y su nombre. Pero lo cierto es que ambos aspectos son secundarios, pues la hipótesis de que el fundador del cristianismo hubiera sido algún tipo de héroe profetizado por la religión judía se derrumba totalmente en cuanto hacemos un análisis de los méritos personales de Yeshu.

Las profecías que Yeshu no cumplió

El mesías debe traer una era de paz sobre todas las naciones de la tierra (Isaías 2, 4 y 11, 6-8), pero, veamos, ¿qué ha hecho Yeshu al respecto? Para empezar, en vida sólo fue un charlatán errante sin poder de ningún tipo para obligar a ninguna nación a hacer la paz. Aunque, una vez muerto, gracias a sus doctrinas sí se declararon guerras de religión (cristianos contra paganos, contra musulmanes, contra otros cristianos...) y persecuciones sangrientas (contra todo aquel que osara poner en duda los dogmas de la superstición cristiana). No parece, pues, que esta profecía estuviera dirigida a él, a menos que haya que esperar otros dos mil años de engañifas para que pueda cumplirla. Por cierto, ¿no dijo Yeshu que volvería pronto? (Apocalipsis 22, 20). Si no fuera tan triste el que haya millones de ignorantes convencidos de sus mentiras, sería para echarse a reír.

Tampoco se ajusta la realeza davídica a su perfil de vagabundo sin oficio:

"Lo dilatado de su dominio y la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afirmarlo y fortalecerlo con derecho y con justicia, desde ahora y para siempre." (Isaías 9, 6)


Claro que, además de haber sido el rey de Israel, Yeshu tendría que construir el templo de Jerusalén por tercera vez (Ezequiel 37, 26-28), y de momento lo que hay en su lugar es una explanada azotada por el viento, con un par de mezquitas que los mahometanos, huelga decirlo, se niegan a abandonar.

Podríamos citar otras que tampoco se han cumplido ni en vida ni tras la defunción de Yeshu, como por ejemplo el hecho de que la ley de Moisés será adoptada por todas las naciones (Miqueas 4, 2), o que todos los judíos regresarán a su "tierra prometida" (Isaías 43, 5-6). Sí, esta última parece que empieza a hacerse realidad, sólo que los israelitas no regresan a Palestina por obra y gracia de Yeshu, sino porque supieron organizar el movimiento sionista.


Las profecías que Yeshu... ¿sí cumplió?

Pero aún más divertido que ver lo que Yeshu no hizo, es ver lo que sí le atribuyen haber hecho. Así, empezamos con un disparate: Yeshu es el cordero pascual cuyo sacrificio sirve para limpiar los pecados de todo el mundo (1 Corintios 5, 7). Sin embargo, ¿tenía entre los judíos el cordero que se sacrifica y se come en la pascua (peshaj) algún significado expiatorio? Pues no, el cordero pascual sólo conmemora la huida de los hebreos de Egipto (Deuteronomio 16, 1 y ss), episodio mitológico de dudosa historicidad, pero cuyo recuerdo en la pascua no servía para limpiar ningún pecado. Así que por mucho que se coman los cristianos a Yeshu (figuradamente, claro) no van a obtener ningún "perdón" por sus "pecados".

Otra cosa curiosa: dice el evangelista Mateo que Yeshu vivía en Nazaret para que se cumpliera la profecía de que el mesías habría de ser nazareno (Mt 2, 23). Y bien, ¿dónde se encuentra tal profecía? Además, el evangelista se hace un lío y confunde (no sabemos si accidental o intencionadamente) el hecho de ser "nazareno", es decir, oriundo de la miserable aldea de Nazaret, con ser un "nazireo", miembro de una especie de congregación religiosa cuyos miembros hacían voto de no cortarse el cabello como signo de consagración a Yahvé, cual fue el caso del forzudo Sansón (Jueces 13, 5). Pero es que tampoco en ninguna profecía se dice que el mesías debería ser un nazireo melenudo.

Claro que Mateo no tiene pinta de ser ningún experto en el antiguo testamento, porque cuando habla de las 30 monedas de Judas, dice literalmente:

"Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel; y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor." (Mt 27, 9-10).


Pero Jeremías no dijo nada así. No deja de sorprender que alguien que escribe inspirado por el "espíritu santo", cometa el error de confundir al profeta Jeremías con Zacarías, que es quien dijo algo parecido a lo que Mateo alude (Zac 11, 12-13). Claro que es posible que el problema no sea la ignorancia de Mateo, sino que a su supuesto inspirador, Yahvé, le flaqueara en ese momento la memoria y no recordara a cuál de sus "profetas" ordenó decir tal o cual cosa.

A Marcos tampoco se le pasa el hacer alguna trampilla, como decir que Juan el Bautista es el profeta Elías (que, según los judíos, tendría que regresar para anunciar la llegada del mesías), como se demuestra que le mataron e "hicieron con él todo lo que quisieron, como está escrito de él" (Mc 9, 13). ¿Dónde está escrita tal cosa? En ninguna parte; el profeta Elías, según la teología hebrea, no tendrá que ser decapitado por anunciar al mesías.

En fin, que el que se crea que Yeshu es el mesías anunciado por las profecías del antiguo testamento, o es un ignorante o está cegado por el fanatismo cristiano (que suele ser lo habitual).

15 febrero 2006

¿Es Yeshu el mesías?

En los días precedentes hemos visto que Yeshu no es hijo ni del inexistente dios Yahvé, ni del carpintero Yosef. Su padre, de acuerdo con la más probable de las hipótesis, fue un amante de su madre Miriam. La tradición rabínica reflejada en el Discurso de Celso y posteriormente recogida por escrito en el Talmud judío, describe a este amante como un legionario romano llamado Pantera. Aunque, para ser justos, debemos considerar también la posibilidad de que Miriam no hubiera sido adúltera voluntariamente, sino forzada por el soldado. En uno u otro caso, no cabe duda de que no hay que culpar a Yeshu por su origen bastardo, pues nadie elige a sus padres; pero en este personaje, precisamente porque alardeó de filiación divina, nunca está de más recordar quiénes fueron.

En fin, descartado que se pueda llamar a Yeshu como "hijo de dios", veamos si al menos se le puede calificar de "mesías" (mashiaj), como hacen tanto cristianos como musulmanes.

La estirpe de David

Tal como hemos tratado, Yeshu tendría que ser descendiente del rey David para poder ser el mesías esperado por los judíos, pero ya sabemos que es hijo de un romano. Aún así, vamos a dar por cierta una de las afirmaciones de los cristianos: Yeshu es de la estirpe de David por adopción de Yosef, que sí lo era. Incluso vamos a dar por válidas las dos líneas genealógicas diferentes que proporcionan los evangelistas, aun sabiendo que tal contradicción es totalmente imposible de mantener.

Empecemos por la más antigua, la de Mateo (Mt 1, 1 y ss). Vemos en ella: David, Salomón, Roboam, Abías, Asa, Josafat, Joram, Uzías, Jotam, Acaz, Ezequías, Manasés, Amón, Josías, Jeconías... ¿Jeconías? ¡Cómo! El evangelista no debía conocer demasiado bien el antiguo testamento, pues de otro modo no habría hecho descender a Yeshu de una persona maldita a la que el dios Yahvé condenó de esta manera:


"Así ha dicho Yahvé: escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia, hombre a quien nada próspero sucederá en todos los días de su vida; porque ninguno de su descendencia logrará sentarse en el trono de David, ni reinar sobre Judá." (Jeremías 22, 30)


Por lo tanto, Jeconías queda apartado de la línea de sucesión de David por expreso mandato del dios Yahvé. De ahí no puede salir el mesías.

Lucas, por si acaso, hizo algunos cambios en la genealogía de Yeshu (Lc 3, 23 y ss): David, Natán... ¿Natán? ¡Pero bueno! ¿No tenía que ser el mesías también descendiente de Salomón? Veamos:


"He aquí te nacerá un hijo, el cual será varón de paz, porque yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor; por tanto, su nombre será Salomón, y yo daré paz y reposo sobre Israel en sus días. Él edificará casa a mi nombre, y me será dado a mí como hijo, y yo seré padre para él; y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre". (1 Crónicas 22, 9-10)


De modo que Yahvé ha debido cambiar de opinión para que el trono de Israel deje de ser de Salomón y sus descendientes, y pase a Natán y los suyos. ¡Yahvé tendrá que cambiar de opinión muchas veces más para que a Yeshu se le pueda llamar "mesías"!

En estas circunstancias no es de extrañar que el histérico Shaúl (Saulo de Tarso) aconsejara no estudiar genealogías (1 Tim 1, 4; Tit 3, 9-11), no sea que se destapara el engaño. Los cristianos de hoy le hacen caso con gusto, especialmente los evangélicos, que tienen un bodrio de traducción en la versión Reina-Valera. Allí, sin ningún miramiento, han falsificado el nombre de Jeconías por "Conías" en el antiguo testamento. Esta táctica tan patética, pero tan propia de los sectarios cristianos, puede repetirse con alguna otra traducción bíblica.

Quedan, claro está, los que afirman que Yeshu era descendiente de David por parte de Miriam, quien sí lo sería (a pesar de que los evangelistas no nos han legado su línea de ancestros). Quienes afirman esto olvidan que en el mundo hebraico el apellido y el linaje se adquieren del padre, nunca de la madre.


El nombre del "mesías"

En su momento vimos que el mesías hebreo debería llamarse "Emmanuel", que viene a significar "dios con nosotros" (Isaías 7, 14). Este nombre, para empezar, no significa que su portador sea el propio "dios", del mismo modo que otros nombres hebreos que se refieren a Yahvé no implican que el así llamado se convierta en el mismísimo Yahvé. Tenemos muchos ejemplos: Eliseo, "dios salvador"; Isaías, "salvación de dios"; Esdras, "ayuda de dios"; Jacob, "dios es protección"; Jeremías, "dios es sostén"; Juan, "dios es misericordia"; Miguel, "quién como dios"; etc.

Por otro lado, el "mesías" cristiano no se llama Emmanuel, sino Yeshu. ¿Y qué significa "Yeshu"? Hay dos interpretaciones sobre su nombre. La primera, sostenida por los sectarios, dice que Jesús (latín Iesus; griego Iesous) deriva del arameo Yoshuá, que a su vez tiene raíz en el hebreo Yehoshuá (castellano Josué), que viene a significar más o menos lo mismo que Isaías (Yeshaiá): "salvación de dios". ¡Pues vaya cosa! Hay por lo menos una docena de nombres judíos que tienen ese mismo significado. ¿Por qué no pudo ser más original este "mesías"? O bien, ¿por qué no quiso Yahvé cumplir su propia profecía con el nombre de este sujeto?

La otra opción es la de recurrir directamente a los que tienen el hebreo como lengua propia, y ver qué nos cuentan ellos. Y lo que dicen los judíos es que el Iesous del griego, lengua de los evangelios, se translitera en hebreo como "Yeshu". Y, desgraciadamente, Yeshu no significa "salvación de dios", como afirman las sectas cristianas, sino "próspero", "rico" o "propietario", etimología en común con el nombre de Isaí (Yeshé), padre del rey David. Así que nuestro protagonista no es "dios con nosotros" ni tampoco "salvación de dios". Es "el rico". Vaya timo que quieren colarnos con este Yeshu.

De momento olvidémonos de su genealogía y de su nombre, y examinemos si hay algún otro motivo por el que a este personajillo se le puede llamar "mesías". Pero eso será otro día.

06 febrero 2006

La familia de Yeshu ben Pantera HaNazarethi (tercera y última parte)

La última de las hipótesis acerca de la paternidad de Yeshu se fundamenta en el conjunto de dudas sobre la legitimidad de su concepción, que encontraron amplio eco en varias tradiciones decididamente hostiles al cristianismo. Hablo, claro está, del adulterio de Miriam y de la bastardía de Yeshu.

Recapitulemos la historia. Celso, un autor pagano del siglo II de la era actual, relató esta versión de los hechos:


"Comenzaste por fabricar una filiación fabulosa, pretendiendo que debías tu nacimiento a una virgen. En realidad, eres originario de un villorrio de Judea, hijo de una pobre campesina que vivía de su trabajo. Esta, culpada de adulterio con un soldado llamado Pantera, fue rechazada por su marido, carpintero de profesión. Expulsada así y errando de acá para allá ignominiosamente, te dio a luz en secreto. Más tarde, impelida por la miseria a emigrar, fue a Egipto, donde alquiló sus brazos por un salario; mientras tanto, tú aprendiste algunos de esos poderes mágicos de los que se ufanan los egipcios; volviste después a tu país, e, inflado por los efectos que sabías provocar, te proclamaste dios."
(Celso: Discurso verdadero contra los cristianos)


El relato de Celso no surge de la nada, sino que tiene su raíz en la tradición rabínica, puesta por escrito en el Talmud babilónico, unos tres siglos después de que Celso hiciera su acusación. Es interesante deternerse un momento a comentar esta cuestión.

En el Talmud hebreo hay dos personajes que pueden ser identificados con Yeshu. El primero es un tal Yeshu ben Pantera, es decir, "Jesús hijo de Pantera"; el segundo, un misterioso hereje y alborotador, igualmente bastardo, llamado crípticamente "Balaam".

Del primero hay varias coincidencias con el Jesús de los cristianos: su madre se llamaba Miriam, casada con un tal Stada, pero amante de Pantera, de quien fue concebido (Sanedrín 67a); Yeshu ben Pantera estuvo perseguido y huyó a Egipto (Sanedrín 107b); se relacionó con gobernantes y funcionarios, y fue ejecutado un día antes de la Pascua (Sanedrín 43a); y tuvo varios discípulos, algunos de los cuales fueron a su vez ejecutados (Sanedrín 43a).

Interesantes son también las referencias talmúdicas a Balaam: murió ejecutado a los 33 ó 34 años (Sanedrín 106b); corrompió a muchos judíos con sus doctrinas heréticas (Avot Rabí Natam 2, 5) por lo que terminó pudriéndose en el infierno (Talmud Gittin 56b-57a); sus discípulos, a diferencia de los hijos de Abraham, no heredarán ninguna de las promesas que el dios Yahvé les hizo, sino sólo el infierno, como su maestro (Mishná Avot 5, 19).

Por parte cristiana se suele argumentar que Balaam no es un personaje concreto y real, sino el arquetipo del mal maestro que con sus desviaciones doctrinales aleja a los judíos de la ortodoxia rabínica. El hecho de que Balaam aparezca en el Talmud Gittin junto a Yeshu en el infierno, uno cociéndose en semen y el otro en excrementos, parece confirmar que podrían ser personas distintas. Ahora bien, ¿qué falsos maestros son los que han alejado a sus discípulos de la tradición hebraica hasta el siglo II (en que Celso habla) o V (cuando se puso el Talmud por escrito)? Vienen a la cabeza dos nombres: Jesús de Nazaret (Yeshu ben Pantera) y Saulo (Shaúl) de Tarso. El primero quebrantó repetidas veces la ley judaica; el segundo se apartó casi totalmente de ella, rechazando incluso el precepto de la circuncisión. Desde luego que no serían los únicos herejes que tuviera que soportar el judaísmo en aquella época, pero sí los que más grave daño han hecho a la religión de Moisés y cuyos efectos están siendo más duraderos.

Hay que recordar, además, que el cristianismo fue desde sus orígenes muy hostil hacia el judaísmo, que el propio Talmud era un libro aborrecido por los cristianos (muchas veces quemado en público para escarnecerlo), que legalmente se trató de impedir su enseñanza o que hasta fue incluido en el Index de los libros prohibidos por la secta católica. ¿Qué otra alternativa quedaba al rabinato sino ocultar bajo un nombre falso al personaje de Yeshu?

Hay algunos otros indicios que nos sugieren la ilegitimidad de Yeshu. En Marcos 6, 3, se pregunta: "¿No es este el carpintero, el hijo de María?" Es algo totalmente insólito en la cultura patriarcal judía el identificar a una persona por su madre y no por su padre. Sobre este versículo del evangelio de Marcos, el más antiguo de los sinópticos, Mateo y Lucas hicieron sus apaños al introducir el nombre de Yosef para despejar sospechas. Pero en este punto hay que añadir todas las evidencias que en el artículo anterior veíamos para no atribuirle la paternidad a Yosef.

Para terminar, ¿por qué Yeshu no se casó? El Talmud menciona repetidamente la obligación que todo varón judío tiene de casarse y dejar descendencia. En una época, además, en que la esperanza de vida apenas superaba los 35 años, ¿cómo es que Yeshu, a la edad de su muerte (33-35 años) no había aún tomado esposa? ¿No quiso o no pudo casarse? Creo más bien que no pudo, pues las normas talmúdicas del Ketuboth excluyen del matrimonio legal a las prostitutas y a los bastardos. A éstos sólo les quedaba la posibilidad del "arrejuntamiento". ¿No es sugerente que en el círculo íntimo de Yeshu haya una Miriam Magdalith (María Magdalena) cuyo papel exacto en esta historia no está bien definido? Sin embargo, los evangelistas no tienen reparos en hablar de la suegra de Shimón (Pedro), dando a entender que el primero de sus discípulos sí estaba casado. Todo muy curioso.

Espero haber puesto algo de luz en lo referente a los orígenes de Yeshu ben Pantera HaNazarethi, a quien los cristianos llaman Jesucristo. En el próximo artículo trataré muy brevemente sobre si este individuo puede ser o no considerado el mesías que esperaban los hebreos, antes de entrar más de lleno en sus "valiosas" enseñanzas.

03 febrero 2006

La familia de Yeshu ben Pantera HaNazarethi (continuación)

Ya hemos visto que Miriam, la madre del presunto "mesías", no fue precisamente un ejemplo de continencia sexual al tener al menos a siete hijos. Resulta, por tanto, un poco arriesgado sostener que el primero de ellos lo concibió virginalmente. A pesar de todo voy a examinar esa hipótesis.

La pregunta que surge es:

¿Quién fue el padre de Yeshu?

Y aparecen tres posibles respuestas a nuestro enigma. La primera de ellas la proporciona uno de los dogmas de la superstición cristiana: Yeshu es hijo del dios judío Yahvé. Considerémoslo más en profundidad.

Tenemos, por una parte, el problema de la existencia del mismo dios Yahvé. Con esto ocurre como con todos los demás acontecimientos milagrosos que alegan esta y las demás religiones: siempre están fuera de comprobación empírica. Los dioses, o más bien sus inventores, se muestran invariablemente precavidos y escamotean cuidadosamente cualquier mínimo indicio, cualquier hecho positivo que nos permita determinar científicamente la existencia de la divinidad, del alma o del "más allá". En esas circunstancias, creer en los dioses es como creer que existen seres vivos bidimensionales o que los centauros vuelven a casa por navidad: interesante para hacer literatura de ficción, pero no para tomarlo en serio.

Además existe la dificultad de que Yahvé, o mejor, sus portavoces, nunca antes anunciaron que dejaría embarazada a una mujer para que diera a luz al mesías hebreo. Esta contradicción ya la tratamos anteriormente y no es necesario repetirla.

Tenemos también las consideraciones biológicas de la cuestión. ¿Qué ocurrió con los cromosomas de Yeshu? ¿De dónde tomó Yahvé los que faltaban en el óvulo de Miriam hasta completar los 46 de un ser humano? Pudo, desde luego, hacer que los de su madre se duplicaran, pero... ¡eso haría de Yeshu una mujer! En efecto, como las mujeres sólo producen el cromosoma sexual X, al duplicarse éste, el resultante sería XX, que es el propio de las hembras (en los machos la combinación es XY). Para evitar esta "fatalidad", Yahvé pudo haber combinado los cromosomas de Miriam con otros traídos ex professo para la ocasión. Pero, ¿cómo? ¿Cromosomas inéditos? ¿Tomados de un solo individuo? ¿De varios? ¿Y no habría que considerar a esos sujetos como los padres biológicos (aunque involuntarios) de Yeshu?

Por si fuera poco, existe la posibilidad de que Yeshu no tomara los cromosomas de Miriam porque en realidad no naciera de ningún óvulo suyo. Es decir, Yahvé podría haber implantado directamente un embrión ya fecundado. Pero esto nos llevaría de nuevo a preguntarnos por el origen de su ADN, y la cuestión seguiría dando vueltas en torno a demasiadas preguntas de difícil o imposible contestación.

Efectivamente, considerar que Yeshu tiene su origen en una hierogamia de Yahvé y Miriam es demasiado enrevesado, y darlo por bueno nos llevaría a tener que aceptar que también Hércules es hijo de Zeus, por ejemplo. Veamos: de Zeus, como de Yahvé, no tenemos ninguna prueba de su existencia; de Hércules, como de Yeshu, tampoco existe ninguna evidencia científica de que fuera un personaje de carne y hueso; tanto el uno como el otro han tenido sus respectivos adoradores (sólo que los seguidores de Yeshu obligaron a los seguidores de Hércules a dejar de adorarle), etc. Para rizar aún más el rizo, podríamos incluso pensar que el padre de Yeshu pudo ser Apolo, o Marte, o Shamash, o Thor, o Amón, o...

En definitiva, creo que, con la navaja de Occam en la mano, podemos rechazar por absurdo el argumento de que Yeshu es hijo del dios Yahvé.

Examinemos otra posible respuesta: Yeshu es hijo del carpintero Yosef ben Elí (según Lucas) o Yosef ben Yacob (según Mateo). Ni siquiera las fuentes que los cristianos consideran válidas se ponen de acuerdo en el abuelo paterno de Yeshu, si era Elí o Yacob. Pero como primero hay que determinar quién fue su padre, remontarnos hacia atrás en su genealogía es irrelevante por ahora.

Si Yeshu fuera hijo de Yosef, no se entiende la misteriosa desaparición de este personaje a lo largo de los relatos de la vida adulta del "mesías", salvo que hubiera muerto antes, cosa que los evangelistas no nos aclaran. ¿Y qué no haría Yeshu con su padre (biológico o putativo), si fue capaz de resucitar a su amigo Lázaro?

De todas formas, ¿por qué razón querría Yosef anular su compromiso con Miriam si ésta esperaba un hijo suyo? (Mt 1, 19) ¿Por qué esa insistencia de los evangelistas en afirmar el nacimiento virginal de Miriam y dejar de lado a Yosef de una manera tan insultante hacia su virilidad? ¿Qué mancha infamante ocultaba el alumbramiento de Yeshu? ¿Por qué huyeron Yosef y su mujer de su aldea para dar a luz a su hijo en otro lugar?

Los evangelios afirman que la familia del fundador del cristianismo marchó a Belén para completar un censo ordenado por los romanos. Pero Galilea, donde se encontraba Nazaret, no era territorio romano en la fecha del nacimiento de Yeshu, sino el reino de Herodes. ¿Para qué cumplió Yosef un supuesto mandato romano que no estaba legalmente obligado a cumplir? Parece que había cierta urgencia por abandonar el insignificante villorrio de Nazaret antes del nacimiento del hijo de Miriam. Curioso.

Otro episodio problemático es el de la huida a Egipto de la "sagrada familia". Si se sintieron perseguidos, ¿no habría sido más fácil quedarse en Judea, donde nació Yeshu? Allí no alcanzaba la jurisdicción de Herodes y no podría haberles hecho ningún mal. Sin embargo, parece que los padres de la criatura no desearon prolongar su estancia en tierras judaicas. ¿Miedo a ser reconocidos? ¿Demasiado reciente el parto como para que la familia y los vecinos aceptasen la versión de que era hijo nacido dentro del matrimonio legítimo?

También es sospechoso el relato de una disputa de Yeshu con un grupo de judíos, como se relata en Juan 8, 31 y ss. ¿Por qué los judíos le responden que ellos no son "nacidos de fornicación", es decir, hijos bastardos? ¿Es que le estaban echando en cara a Yeshu que él sí lo fuera?

De nuevo excesivos interrogantes nos salen al paso. Además, hay que tener en cuenta que los relatos sobre la infancia de Yeshu se compusieron medio siglo después de su muerte y para unos gentiles acostumbrados a las hazañas mitológicas de sus héroes paganos. No se iban a conformar con menos en su nuevo ídolo, así que las mentiras se encuentran mezcladas con las verdades y resulta difícil distinguir qué ocurrió en realidad. Es complicado mantener que Yosef fuera el padre biológico de Yeshu, cuando tantas dudas y sospechas recaen sobre ello, y, sobre todo, cuando hay tanta insistencia por parte cristiana por negársela a aquél y atribuirla a Yahvé.

De modo que sólo nos queda una posibilidad, pero de ella hablaré otro día.

02 febrero 2006

La familia de Yeshu ben Pantera HaNazarethi

En otro post ya hablé del cuento para niños que se han montado los cristianos alrededor de la navidad. Vimos cómo el error de traducción de un copista hebreo de Alejandría montó el tinglado de considerar que el mesías habría de nacer de una madre virgen. En esta ocasión desarrollaré algunas de las ideas que allí fui perfilando.

Miriam, la madre de Yeshu

María (Miriam) de Nazaret es, según las diversas tradiciones cristianas, la madre virginal de Yeshu. El hecho en sí es algo totalmente insólito: a día de hoy la ciencia no puede explicar cómo un óvulo puede fecundarse solo; tampoco, todo hay que decirlo, ha encontrado nunca un solo caso en que esto haya ocurrido. ¿Cómo sería un individuo nacido así? Una célula haploide, como es el caso de un óvulo, no tiene una carga genética completa y no podría dar jamás un ser humano vivo.

Pero esto carece de importancia, pues el milagro se produjo en la antigüedad, cuando no había microscopios, se desconocía la doble estructura helicoidal del ADN, y los dioses y sus mensajeros campaban a sus anchas haciendo toda suerte de prodigios. Es una pena que ya no tengan la costumbre de visitarnos, pues así podrían sacarnos de más de un apuro. ¿Que hay un tsunami en el Índico? Nada como el poder de hacer retroceder las aguas, como el que dicen que el dios Yahvé concedió a Moisés. Debe ocurrir que los dioses padecen miedo escénico y evitan las cámaras de video. Pobrecitos, hay que comprenderlos.

En fin, como digo, esto de la concepción virginal no era una cosa tan excepcional cuando no existía la televisión. Hércules fue hijo de Zeus y una mortal, al igual que Teseo y otros héroes y semidioses de la antigüedad grecorromana. Lo curioso es que hoy nadie se cree lo de Hércules y, sin embargo, sí hay pardillos que aceptan lo de Yeshu naciendo de Miriam virgen. Cosas del márketing.

La secta católica, que siempre ha sido muy exagerada en todo, va un paso más allá y afirma que Miriam fue siempre virgen; es decir, antes de la concepción de Yeshu, durante la misma y... ¡después del parto! Si lo dicen en sentido puramente anatómico, resulta totalmente imposible mantener que después de un parto el himen se mantenga intacto, y la prueba y la señal de la virginidad en el mundo antiguo era precisamente la integridad de esa membrana. Así que Miriam no quedó exenta de que algo pasara por sus genitales... ¡el cuerpo de Yeshu!

Si lo tomamos en un sentido sociológico, la sempiterna virginidad de Miriam aludiría a que mantendría total abstinencia sexual después de alumbrar a Yeshu. ¿Pero eso es cierto? Dicen los textos sagrados cristianos:

"Mientras él hablaba a la muchedumbre, su madre y sus hermanos estaban fuera y pretendían hablarle..." (Mt 12, 46-50)

En principio no parece posible que pueda tener hermanos el primogénito de una mujer que se abstiene de toda relación sexual. ¿Será un error de traducción del evangelista? Pues aquí tenemos otro:

"¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no se llama María, y sus hermanos Santiago y José, Simón y Judas? Sus hermanas, ¿no están entre nosotros?" (Mt 13, 54-58)

No sólo se nos confirma el hecho de que Yeshu tiene hermanos, sino que además se citan sus nombres: Santiago (Yacob), José (Yosef), Simón (Shimó) y Judas (Yehuda). Habla Mateo de "hermanas", en plural, así que debería tener al menos un par de ellas. Esto nos da un mínimo, con Yeshu, de siete hijos para Miriam. Y sin contar con los que no sobrevivieron a la infancia, algo espantosamente común hasta épocas recientes.

¿Cómo se justifica esto? La secta católica alega que los términos para "hermano" y "primo" (o para "pariente cercano", en general), se traducen por la misma palabra en arameo, la lengua que hablaba Yeshu. Pero eso es totalmente incierto. Las palabras arameas 'ah (hermano), y 'ahot (hermana), no significan más que eso. No hay ningún testimonio de que se puedan hacer extensivas a los primos ni a ningún otro familiar cercano. Tampoco en griego, lengua en la que se redactaron los evangelios, puede hallarse ningún otro sentido para adelfos (hermano) y adelfi (hermana). La secta católica miente con descaro, como en casi todo.

De modo que vemos que Miriam, lejos de ser una casta doncella, había probado con creces los dones de la maternidad y sufrido repetidamente los dolores del parto, como una hija cualquiera de la pecadora Eva. Lejos, pues, de la visión católica de haber sido concebida "sin pecado original".

Los pecados, originales o no, nos llevan al tema de la paternidad de Yeshu. Pero eso lo dejamos para otro día, que el artículo de hoy se ha extendido demasiado.