19 diciembre 2008

Las de Gustavo Bueno y otras vilezas

Leo, entre divertido e iracundo, las últimas declaraciones de Gustavo Bueno acerca de la retirada de los crucifritos que todavía cuelgan de algunos centros públicos. Divertido porque la derecha clerical considera que ese rancio paniaguado es un sujeto mediático digno de figurar en sus pasquines; iracundo porque a tal individuo se le dé el tratamiento de "filósofo ateo".

Que Gustavo Bueno sea o no meritorio del nombre de filósofo es algo que dejo al libre albedrío de cada lector. A mí personalmente su filosofía me parece un artificioso intento de revalorizar el idealismo hegeliano con unas pinceladas de materialismo tomado de Marx. Después, lo bautiza con el muy impropio nombre de "materialismo filosófico" (como si el suyo fuera el único), y a vender libros y entrevistas para reality shows. Bastante penoso para la cultura en general, pero muy comprensible en un país de catetos como es España.

Que Gustavo Bueno sea ateo o no, es algo que quizá no sepa ni él. Sin embargo, una cosa es cierta: lleva algún tiempo prestándose en defender la irracionalidad religiosa y los bastardos intereses económicos y sociales de la secta criminal-católica. Cosa harto sorprendente en un ateo. Y esto es lo que a mí personalmente me molesta. El filósofo de marras parece haber encontrado un filón en esto de abominar del ateísmo diciéndose él ateo. Ni Oriana Fallaci lo hubiera hecho mejor, porque al menos la Oriana fue combativa contra el islam hasta el final de sus días; pero Gustavo Bueno, por cobardía, no es capaz de hacer crítica ni de los "testigos" de jehová.

Pero, en fin, dejemos al filósofo mercenario para centrarnos en la polémica de los crucifijos. Gracias a ella, hemos tenido constancia una vez más de la profunda inmoralidad de la superstición cristiana. Empiezan mintiendo los clérigos cristianos como bellacos: el arzobisperro de Valladolid diciendo que esa parafernalia iconográfica "es signo de amor"; el compañero de alcoba del filopederasta Rouco, el mendaz Martínez Camino, afirmando que es "signo de libertad". ¿De qué amor, de qué libertad? El símbolo de los creyentes en el galileo tarado ha sido durante más de dieciséis siglos el símbolo de la más rabiosa de las opresiones, del más insultante de los odios. Pero como de la boca de ese "profeta" de Nazaret sólo salió estulticia, es comprensible que de sus símbolos no hayan brotado sino aberraciones.

Pues bien, por si no bastara con estas falsedades obvias pregonadas por los clericuervos, tenemos que ver cómo su nivel dialéctico se reduce al argumento ad hóminem. ¿No se han dado cuenta ustedes de que el padre que interpuso y ganó la demanda para que se retiraran los crucifijos en el colegio de sus hijos en Valladolid, ha sido víctima de una persecución en toda regla? Pues sí, los que tienen como modelo moral al inmoral judío colgado, piensan que difamando van a conseguir callarnos, que amenzarnos con denuncias al amparo del malhadado artículo 525 del Código Penal van a hacer que su inmundicia quede sin respuesta.

Lamento comunicaros, cretinos/cristianos, que jamás silenciaréis la voz de la razón. La misma que ya os ha condenado.




15 diciembre 2008

¿Por qué este blog lleva tanto tiempo sin actualizar?

Muchas veces uno se fija en los blogs que son afines a sus ideas, y los compara con los de las ideas contrarias, y se encuentra con un hecho asombroso: los reaccionarios y religiosos escriben más entradas (y más largas) que los progresistas y ateos. Luego, uno se fija en los autores de unos y otros, en la edad que tienen, en su posición económica, y advierte que también hay diferencias notables. Dicho de otra manera: los reaccionarios y católicos, o bien son jubilados (como el insufrible Cigoña), o son clérigos, o empresarios y rentistas. Todos ellos con mucho tiempo libre para dedicarse a la propagación de la necedad, la infamia y la defensa del latrocinio como forma de vida.

No es el caso de este humilde bloguero, que combina trabajo y estudios y que, aunque procura mantenerse informado de lo que la superstición organizada perpetra en cada momento, no siempre tiene el tiempo suficiente para ponerse frente al teclado y denunciarlo.

Pido, pues, un poco de comprensión a los pocos lectores que aún recalan en esta página de vez en cuando, y que me hacen ver que aún están ahí esperando para leerme.