12 mayo 2009

Lógica "liberal" para teorías delirantes


En otra ocasión ya mencioné el empeño que tiene la derecha en pervertir el adjetivo "liberal" al atribuírselo de forma totalmente inmerecida. Cualquier cavernícola se autodenomina hoy en día así: desde Jiménez Losantos hasta César Vidal, pasando por Esperanza Aguirre, José María Aznar, Luis María Ansón o hasta el meapilas Nacho Arsuaga. En general, cuanto más rancio es el pensamiento de uno de estos personajes, con más ahínco busca amparo bajo el concepto del liberalismo. Pero de liberales tienen más bien poco. Se quedan con alguna idea relativa a la libertad económica (olvidando todas las demás libertades), cuando para ellos significa solamente libertad de latrocinio: explotar al trabajador, engañar a los consumidores, especular sin límites, hacer negocios privados con el dinero público... En definitiva, robar sin tener que sonrojarse: el sueño húmedo de todo empresario de alto standing.

Quizás el paradigma del descaro en la confusión entre los términos de "liberal" y canalla, a secas, lo sea la entente formada por Pedrojota Ramírez y los mencionados Jiménez Losantos y César Vidal. Todo en ellos es "liberal": Libertad Digital, Libertad Digital TV, Libertad Digital FM, Religión en Libertad, Salud en Libertad, Libros Libres, etc. Un emporio mediático puesto al servicio de la perversión de una de las palabras más hermosas del idioma castellano, a la mayor gloria de Adam Smith y del inmundo Chesterton (otra de sus inspiraciones en esta católica Celtiberia).

En fin, ¿a qué me viene tanto cabreo? A que he visto en el autobús a un descerebrado que leía el diario "El mundo", en cuya portada aparecía esta noticia. Uno pensaba que, tras las evidencias presentadas en sede judicial, el asunto de la autoría del 11-M quedaba ya zanjado, y que hasta el PP querría pasar página cuanto antes tras su vergonzoso seguidismo de las diversas teorías conspirativas que se le ocurrieron a Pedrojota y su "brigada antiprogre" (no dejen de leer este artículo de los protestantes izquierdosos de La Excepción).

Pues bien, este servidor, que también es liberal (pero a su manera), quiere presentarles a todos ustedes una teoría alternativa acerca de los siniestros atentados del 11-M. Pido, de entrada, perdón a las víctimas y sus a familiares, pero espero que entiendan que voy a gastar del sentido del absurdo, no para hacer escarnio de su dolor, sino para poner de manifiesto la vil y despreciable mezquindad de algunos "periodistas" (es un decir) que son capaces de cualquier cosa para favorecer a los suyos en la lucha por el poder.

Partimos de la base de que hay que dar por buena la existencia de un choque de civilizaciones al estilo del que preconizaba Huntington, cosa que ningún "liberal" de pro se atrevería a poner en duda. De este inevitable conflicto entre Occidente y el islam eran perfectamente sabedores las mentes preclaras que allá por el año 2004 manejaban nuestros destinos: George W. Bush, Tony Blair, José M.ª Aznar y Karol Wojtyla (alias "Juan Pablo II"). El cuarteto iluminado por la suprema razón del cristianismo decidió adelantarse a los hechos e invadir Iraq como medida preventiva, instalando una cabeza de puente en Oriente Medio para iniciar la tarea de evangelizar a sus gentes y apartarles de la burricie de Mahoma.

Este plan necesitaba de la participación española en la aventura bélica. Como es bien sabido, España es la reserva espiritual de Occidente, patria de Don Pelayo y patronato de Santiago Matamoros, antaño primera productora mundial de curas y misioneros, y hogar natal de los grupúsculos más sectarios y de los feligreses más imbéciles del catolicismo. De modo que, sin el concurso español, la operación quedaba descafeinada.

Pero existía una pequeña dificultad: el pueblo español era mayoritariamente contrario a entrar en la guerra de Iraq. Así que Aznar marchó en visita ad limina al rancho de su jefe Bush, y allí le pidió ayuda para cambiar el parecer de sus obstinados compatriotas. "No hay problema", le dijo el presidente yankee a su vasallo, "tú deja que los musulmanes hagan alguna trastada en España y verás como tu gente nos da la razón".

Así que Aznar recurrió al CNI para localizar un grupo de yihadistas dispuestos a atentar en España, dió órdenes de facilitarles dinamita, titadine, goma-2 y no se qué más explosivos de los que habla "El mundo", y hasta les proporcionó una cinta de la Orquesta Mondragón para que estuvieran entretenidos mientras montaban los detonadores. Por expreso empeño de Pedrojota, se les suministraron objetos fálicos para ciertas parafilias sexuales de carácter anal, así como ácido bórico para desinfectarlos después de su uso.

El apoyo espiritual al grupo de andrajosos terroristas se lo dio un capellán de los legionarios/pederastas de cristo, travestido de ulema islámico con la bendición apostólica de Wojtyla. La secta criminal-católica también puso a disposición de los moros toda su red de parroquias y conventos para esconderles a ellos y a sus explosivos. ¿Qué buscaba la vieja puta romana? Fácil: despertar en los españoles el atávico odio a los musulmanes y la unidad espiritual de la patria en torno al cristianismo. Razón por la que el Estado vaticano no sólo era conocedor, sino también cómplice, de lo que habría de ocurrir en Atocha.

El resto de la historia es bien sabido: Aznar dejó que el miserable Acebes, por lo demás un inútil redomado, se hiciera cargo de la operación. Y claro... aquello se les fue de las manos. Lo que inicialmente tenía que haber sido un susto sin víctimas mortales, terminó convirtiéndose en la peor masacre causada por el terrorismo en España. El Gobierno aznarita quedó en estado de shock y, para esquivar su responsabilidad en el desastre, buscó desviar la atención hacia ETA. Pedrojota y la cadena de radio de los obispos se sumaron a la campaña, que dura ya cinco años.

¿Creen que lo que les cuento no es cierto? ¿Creen que es imposible que Aznar y el PP estén detrás del peor atentado de la historia de España? Pues se equivocan: el que no haya aún pruebas no significa que José María Aznar y la cúpula del PP no sean los culpables de aquellas 192 muertes.

¿Piensan incluso que la secta criminal-católica y su jefe supremo de entonces, Karol Wojtyla, no pudieron estar implicados en algo tan horrible? No se lleven a engaño, si todavía no ha salido a la luz su participación en estos hechos es porque aún no se ha investigado lo suficiente.

Apliquen ustedes la lógica "liberal" y lo verán todo mucho más claro.


11 mayo 2009

Me niego a condenar a ETA o a Al-Qaeda


¿Por qué habría yo de condenar a ETA? Hay familias en Euskadi para las que la existencia de la banda armada no sólo es algo normal, sino incluso necesario. Evidentemente, para muchas otras no es ni normal ni necesario, pero eso se debe a que en el País Vasco hay dos bandos diferenciados. ¿Por qué razón tendríamos que elegir entre uno y otro?

Otro tanto se puede decir de Al-Qaeda. ¿Cómo podríamos condenarla? Hay cientos de miles de musulmanes en todo el mundo que están de acuerdo con sus métodos, y muchos otros millones la apoyan silenciosamente. Una vez más nos encontramos con que Al-Qaeda no es el único verdugo, que también hay que tener presente la agresión sionista contra la Umma islámica en Palestina y la cruzada occidental en Iraq y Afganistán.

No se preocupen, aún no me ha alcanzado la demencia senil. Lo que pasa es que se me ha ocurrido extrapolar el pensamiento opusdeísta (es decir, profundamente hipócrita) de Jaime Mayor Oreja, cabeza de lista de la candidatura del PP para el Parlamento Europeo.

En efecto, si el supernumerario Mayor Oreja se niega a condenar el franquismo con argumentos tan espúreos como que "representaba a un sector muy amplio de los españoles" o que "muchas familias lo vivieron con tranquilidad y naturalidad", basta con que cualquier movimiento criminal (ETA, Al-Qaeda, el IRA, el GRAPO...) o cualquier régimen político asesino (Sudán, Irán, Arabia Saudí...) sea visto con normalidad por "muchas familias" como para que se conviertan en legítimos a los ojos de gentuza como este comehostias del PP.

Y lo mejor de todo es que su partido no le corregirá nunca, porque muchos de sus miembros son hijos o nietos de aquel sector de los españoles que se sentía plenamente identificado con la dictadura de Franco. Así que, ya saben, si ustedes piensan que nada en este mundo es condenable (aparte, claro está, de las prácticas sexuales que sean contrarias a la moral de la secta criminal-católica), voten al PP en estas elecciones europeas: es su partido.