15 diciembre 2005

Unidad de destino en lo universal

No falla: se despista uno y vuelven las fuerzas vivas del nacionalcatolicismo a ponerse en marcha y a dar la noticia. En esta ocasión, el diario ultraderechista La Razón ha preguntado a los jerarcas de la secta católica si consideran que la unidad de España es un bien moral a preservar, y, claro, ha ganado el sí por celestial goleada.


Nuestro inefable cardenal/mentiroso Rouco, de nuevo, ha sido el más vehemente defensor de la integridad patria. Ya hizo lo mismo en otra ocasión, dando un discursito bastante pobre intelectualmente, pero muy del gusto del PP y sus militantes más liberales. En aquel momento afirmó que España, como realidad nacional, se puede considerar fundada en la Hispania romana, que se mantuvo con la invasión visigoda y que su pérdida fue el ideal que alentó la Reconquista, gesta culminada heroicamente con el muy cristiano matrimonio de los Reyes Católicos.

Parece olvidar el reverendísimo mitrado que la Hispania romana, como diócesis o agrupación administrativa de provincias, incluía el norte de África, la Mauretania Tingitana. Por supuesto, también el actual Portugal. ¿Nos anexionamos al país vecino? ¿Montamos una nueva guerra de África para imponer otro desastroso protectorado en el Rif? Por su parte, los visigodos, bajo cuyo gobierno continuó desarrollándose la idea de la unidad nacional, según Rouco, jamás ocuparon las Islas Baleares, que fueron dominio bizantino hasta la invasión moruna. ¿Deberíamos concederles la independencia? O, mejor aún, ¿entregárselas a Grecia, heredera del antiguo Bizancio? ¡Y qué decir de la Septimania! Ya estamos reclamándosela a Francia. Lo que me recuerda que las Islas Canarias sólo fueron incorporadas a Castilla en el siglo XIV, lo que las hace sospechosas de escasa españolidad, por demasiado reciente.

Esto es lo malo de acudir a la historia cuando se tiene poco conocimiento de ella, como parece ser el caso de Rouco. Claro que, de este individuo, siempre queda la duda de si miente o simplemente es un ignorante. Como parece difícil que hayan nombrado a un zopenco para dirigir la ávida secta católica en la capital de España, voy a suponer que estos deslices históricos son otro de sus bulos. España como realidad histórica eterna, bendecida por su falso dios e iluminada por la secta, ya aparecía en los discursos de José Antonio Primo de Rivera. Ni siquiera se molestan estos obispitos en ser originales. No es de extrañar que algunos independentistas vascos se conviertan al islam, como nos anuncia Arístegui, para sentirse menos españoles. Lo cual le viene de perlas a la secta, pues ratifica su postulado de que el catolicismo es un elemento esencial del ser español. Apañados estamos con semejantes falacias.

Breve: Ratzinger, como quien no quiere la cosa, sigue metiendo miedo en el cuerpo y alimentando las paranoias de sus más oligofrénicos seguidores (que son unos cuantos): Yahvé está en todas partes, espiándonos y anotando todos nuestros secretos pecados. Pues no, estimado Joseph, no insista usted: las personas normales no nos creemos esos cuentos para niños. El falso dios al que usted adora ni está, ni ve, ni siente ni padece. Simplemente no existe.

Brevísima: No sé si reír o llorar, o primero lo uno para después lo otro. En su adoración de la nefasta persona de Karol Wojtyla, algunos alcanzan un nuevo récord de estulticia. Ahora hasta el sonido de los latidos de su extinto corazón son objeto de veneración. Quizá pretendan invertir el orden de la evolución: en vez de venir del mono, van a él. Son de lo que no hay.

2 comentarios:

Al-Duende dijo...

Es la primera vez que entro en tu blog. Me quedo fascinado con la cantidad de enlaces dentro del artículo, además del contenido en sí del texto. Me recuerda al estilo de Periodistas21, y de verdad que alabo el esfuerzo. A mí, por lo menos, una sesión de enlaces tan variopintos me deja por los suelos del cansancio. Te seguiré más de cerca.

Roger dijo...

El problema de la iglesia es que la gente se ha opuesto a la idea de Dios, que va más allá de ser una idea y es una realidad que todos merecemos descubrir y experimentar, porque al igual que el amor o otras grandes fuerzas de este mundo, Dios es algo que existe sin que podamos contarlo con palabras, de modo que sólo puedes conocerlo si lo vives. Dios es amor y sin duda no es una persona ni un ente cercanamente humano, es la creación y todo aquello que conocemos, es una fuerza increíble que sólo desea nuestra felicidad y nos ampara y nos guía para que lleguemos a ella y gozemos de todo aquello que Él creó para nosotros.

Es tan fácil decir que Dios no existe como afirmar que existe, en ambos casos no podrás demostrar que es cierto lo que dices, así que es mejor preocuparse por descubrir y transmitir a los demás la verdad sobre la vida.

Ámate a ti y ama tu vida, es el único camino hacia Dios.