06 marzo 2008

¿Se retira la sanguijuela de la AVT?


Lo dudo. El peluquero majadero Francisco José Alcaraz ha sido quien ha dirigido la transición de la AVT hacia la extrema derecha; el verdadero y único traidor a las víctimas del terrorismo etarra, sin serlo él, al utilizarlas para sus ambiciones políticas y separarlas del afecto de la gran mayoría de la sociedad. Con tan brillante currículo, y después de hacerse adicto a los focos mediáticos, está preparado para asumir más altas tareas. Ha sido un perro fiel y sus amos sabrán recompensarle como se merece. Su retirada, por tanto, es más que dudosa.

Pero los amos de Alcaraz tienen también un serio problema con él: es profundamente estúpido. Y, además, un estúpido sin convicción moral alguna. Entre sus últimas ocurrencias está decir que él ocupa el puesto de presidente de la AVT "de forma altruista". Claro, Paquito Pepe, los 6.000 euros mensuales en dietas son calderilla comparado con el dinero que ganabas recortando patillas y bigotes. Es la consecuencia de haber seguido con tanto ahínco los rebuznos del asno galileo: nadie puede admirar a un puerco sin terminar pareciéndose a él. Esto es lo que le ha ocurrido al peluquero-sabandija. Y dice muy poco, por cierto, de la inteligencia de los socios de la AVT. Porque también a ellos les llegará la hora de rendir cuentas de los desmanes de quien ha sido su más rutilante y vocinglero presidente.

Otra cosa más. Ayer trascendió a la prensa que el magistrado ponente de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que da carta de validez a la "objeción de conciencia" (es un decir, porque estos presuntos "objetores" carecen de toda conciencia) contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía, es el hijo del presidente de honor del autodenominado "foro de la familia", José Gabaldón, quien a su vez fuera vicepresidente del Tribunal Supremo. Otra vez los tentáculos de la secta criminal-católica manejando los hilos de la Justicia, favorecida por la finisecular lacra de la endogamia judicial. ¿O alguien cree de verdad que un cretino redomado como Enrique Gabaldón, hijo del anterior, pueda aprobar las oposiciones a la judicatura sin que en ello hubiera metido mano su padre?

La indignidad de estos tipejos opusdeístas es ilimitada, casi tanto como su proclividad a la prevaricación. En otro artículo, hace ya tiempo (porque llevo mucho escribiendo, aunque el blog haya sufrido un parón de casi un año), argumenté que si los miembros de la carrera judicial, por mor de su independencia, tienen vetada la militancia en partidos políticos (aunque algunos se salten esta prohibición con descaro, como Enrique López o José Luis Requero, portavoz y vocal, respectivamente, del Consejo General del Poder Judicial), con mucha más razón deberían tener prohibida la pertenencia a sectas religiosas. Pero eso, en este país dominado por la mafia católica, es mucho pedir.

¡Por cierto! Casi olvidaba añadir al artículo anterior, sobre la coronación del filopederasta Rouco Varela como gran picatoste de la conferencia putiscopal española, que la diferencia de votos que tuvo con Blázquez se reducía a dos. ¿Adivinan cuáles han sido los dos votos que inclinaron la balanza en su favor? Pues piensen en dos recientes promociones episcopales en las que ha intervenido la larga mano del cardenalísimo: su compañero de alcoba Martínez Camino y su sobrino predilecto Alfonso Carrasco Rouco. El primero hizo carrera como correveidile de Rouco al frente de la portavocía de la conferencia, y el segundo ocupando una "cátedra" en la "facultad" (es un decir) de teología san Dámaso, creada por el propio Rouco. Como los Borgia, pero en versión cutre, gallega y... sadomasoquista.

2 comentarios:

Ñbrevu dijo...

Este impresentable me da más asco que cualquiera del PP.

Puede que la cúpula del PP esté compuesta de perros del hortelano que ni gobiernan ni dejan gobernar, pero este hijo de puta encima se aprovecha de su condición de jerifalte de una asociación a la que pertenece de rebote, arrogándose la opinión de todas las víctimas a pesar de representar a una escasa parte de ellas. Un tío que por un lado ha tenido los huevos de elevar a los altares la opinión de toda víctima del terrorismo por el hecho de serlo, y por otro ha largado de todo sobre Madina sólo por no compartir su visión protofascista del problema del terrorismo.

Barón d'Holbach dijo...

Como siempre, fantástico. Me alegro de que te hayas puesto de nuevo en marcha.