08 marzo 2008

Jornada de reflexión

Mañana es un día importante para España y no quisiera dejar de hacer algunas reflexiones en letra impresa, para quien quiera tomarse la molestia de leerlas.

Ante todo, mi repulsa al asesinato de Isaías Carrasco, ex-concejal de Mondragón por el PSE-EE, cometido por los eusko-nazis de ETA. Ninguna muerte es justificable, pero esta ha sido especialmente odiosa. Han matado a un trabajador, a un hombre honrado que se ganaba la vida como cobrador de peajes en una autopista. Alguien que no se aprovechó de su paso por la política para hacer negocios, como acostumbran en otros lares. Lo han matado porque renunció a tener escolta: era un objetivo fácil. Tres tiros en la nuca, delante de su hija pequeña...

Es un buen momento para recordar los orígenes de ETA. Para decir en voz alta que el nacionalismo político y el dogmatismo religioso tienen demasiados puntos en común: si se combate éste, hay que sospechar de aquél. También es un buen momento para combrobar cómo han sido las reacciones a este asesinato: el peluquero majadero Francisco José Alcaraz, todavía presidente de la AVT, acusando al PSOE de ser "victimista"; esta sabandija cristiana se comporta de manera despreciable hasta el final. Por su parte, otra rata cristiana, el orejudo opusdeísta Ignacio Astarloa del PP, haciendo campaña con el tema de la negociación del Gobierno de Zapatero con la banda terrorista y poniento "peros" al comunicado conjunto de condena del atentado por parte de todas las formaciones democráticas.

¿Qué hacer, pues, en las elecciones generales de mañana?

En primer lugar, no votar al PP. Eso es algo que todo ateo debería tener meridianamente claro. Y no porque no sea posible el ateísmo de derechas, sino porque la derecha española es obsesivamente clerical. No es verdad, como dicen con ligereza muchos periodistas "progresistas", que los jerarcas de la secta criminal-católica se hayan alineado con las tesis del PP. Ocurre justamente al revés: es el PP el que se ha doblegado a los intereses bastardos de esa agrupación de mafiosos mitrados. Hay demasiados legionarios/pederastas de cristo como Acebes, Botella o Michavila, opusdeístas como Mayor Oreja, Astarloa o Pizarro, kikos (neocatecumenales), focolares, cielinos (miembros de "comunión y liberación"), etc., que copan las listas electorales del Partido Pútrido. Ser ateo y votar al PP es, en definitiva, ser un ateo rematadamente tonto.

¿Y qué hay del PSOE? Pese a su inspiración laicista, pese al avance en determinadas cuestiones sociales, ZP ha sido conciliador hasta el servilismo con la secta criminal-católica. En vez de retirarle la asignación económica injusta y antisocial que recibe de los presupuestos generales del Estado, se la aumenta; en vez de mostrarse firme en la implantación de la Ley Orgánica de Educación, permite que los centros religiosos "adapten" (es decir, mutilen a su antojo) el temario de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. ¿Y qué hay de los católicos comulgantes como José Bono, Francisco Vázquez o el baboso Emiliano García-Page, el alcalde-cacique toledano que vetó el I Concilio Ateo? Me temo que el PSOE no es de fiar.

Más claras parecen tener las cosas en Izquierda Unida: no a la financiación de las religiones con dinero público, sustitución del modelo de educación basada en conciertos con centros privados (el 95% religiosos) por otro basado en el aumento de los centros públicos, aconfesionalidad estricta del Estado y ausencia de ceremonias y símbolos religiosos en los actos oficiales...

En principio parece que todo está muy bien, pero luego empiezan a hablar de la "multiculturalidad", del respeto a las creencias y costumbres de los inmigrantes, de las puertas abiertas, derecho de voto y papeles para todos. ¿Es que a estos ingenuos les gustaría que se creara una sección española de Hamás o de Hizbulá? ¿Es que tenemos que poner nuestros valores laicistas nacidos de la Ilustración al mismo nivel que la barbarie musulmana? ¿Es que no se dan cuenta de que los inmigrantes venidos a Occidente no sólo traen esperanzas de una vida mejor, sino que muchas veces están cargados de prejuicios, intolerancia, superstición e ignorancia, y son caldo de cultivo para el crecimiento de mezquitas e iglesias bobangélicas? No todas las culturas ni todas las creencias son igualmente respetables, y mientras en IU no se den cuenta de este hecho básico, considero muy difícil darles el voto.

¿Qué hacer, entonces, mañana? Que el lector decida su postura y vote en consecuencia. Yo, por último, le voy a recomendar la lectura de una declaración que, aunque no la suscribo en todos sus términos, creo importante: "Para que el cambio avance".


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