09 septiembre 2006

Combatiendo a los que combaten

Suelo pasarme por la página de la Federación Internacional de Ateos porque me gusta echar un vistazo a las noticias que ponen en sus observatorios. También (¿por qué no decirlo?) porque de vez en cuando tienen la amabilidad de colgar allí algunos de mis artículos y eso refuerza mi ego: uanitas uanitatum et omnia uanitas.

Pues bien, leyendo sus noticias me he enterado de que algunos europarlamentarios italianos se han asociado para combatir el anticatolicismo, lo que viene a ser lo mismo que recuperar el espíritu misionero-cruzado que tantos éxitos ha brindado a la secta católica a lo largo de los siglos. Pero recordemos que, para ellos, anticatólico es todo el que no profese o no se pliegue a las exigencias de esa estulta superstición. Y no se debe pensar que los pobrecitos son así de cuadriculados por capricho o constitución genética. ¡Qué va! Se limitan a seguir las enseñanzas de su fundador (conmigo o contra mí), de modo que, en realidad, la iniciativa no va sólo contra los anticatólicos declarados, sino también contra ateos, agnósticos e irreligiosos en general, como también contra los fieles de otras religiones (incluyendo a protestantes, ortodoxos, musulmanes, judíos, baháis y pastafaris). Dicho de otra manera: quieren que Europa sea exclusivamente católica, apostólica y romana. La vuelta al paradigma medieval de la teocracia papista.

Con tantos movimientos neoconservadores católicos, telepredicadores evangélicos americanos, rabinos ultraortodoxos que visten en la calurosa Jerusalén del siglo XXI como en la fría Varsovia del siglo XIX, e imanes que promueven la implantación de la sharia islámica con su correspondiente ración de latigazos, amputaciones y lapidaciones... ¡vaya un futuro que nos espera! A toda esta gentuza, a toda esta hez que se refugia en la vida clerical para dar rienda suelta a sus más bajas y destructivas pasiones, a toda esta canalla que necesita la ignorancia de la humanidad y el adoctrinamiento infantil para seguir viviendo de sus cuentos sobre Yahvé, Jesús, Alá, Buda, Vishnu o la madre que los parió a todos, a esta caterva de delincuentes que se creen y dicen superiores y pretenden imponernos sus normas degeneradas... ¿hasta cuándo les aguantaremos?

Nunca he podido comprender a los que ven posible un ateísmo sin anticlericalismo: tiene la misma lógica que ser ecologista y sonreír ante la caza indiscriminada de ballenas. Y no me refiero al anticlericalismo bruto de la quema de iglesias y el saqueo de conventos, que no hace más que alentar la estrategia victimista de estas sectas criminales. El verdadero ateísmo no es el que invita a mirarse el ombligo con la satisfacción de quien se siente liberado de la estupidez religiosa, sino el de quien lucha para que sus demás compañeros de planeta puedan ser libres a su vez. Y para eso no hay otra alternativa más que enfrentarse a los carceleros de las conciencias. Las ratas clericales lo saben y van creando cada vez más organizaciones de serviles lacayos para que defiendan sus privilegios y sus mentiras.

Ellos ya tienen sus ejércitos dispuestos en formación de batalla. ¿Les vamos a hacer frente o vamos a dejarles que invadan con sus imbecilidades mágicas las instituciones públicas, las escuelas o los medios de comunicación?


4 comentarios:

Barón d'Holbach dijo...

Gracias por el post, Cavernarius. Te incluyo aquí el enlace a la carta abierta que enviamos hace un par de días a Borrell, a propósito de la "Fundación Europa": http://www.federacionatea.org/documentos/cartaborrell.htm.

Saludos...

Anónimo dijo...

¡Excelente! Y con el lenguaje que les hace falta ¡ya está bien de que ellos siempre insulten y no se les responda como se merecen!
He accedido a esta página a través de FIDA.
Felicidades, de verdad
David Fons

Lili dijo...

Me encanta tu blog siempre lo leo yo que estoy al otro lado del charco no sabes todas las cosas que tengo que oir de "ESA" gente y de sus seguidores, sigue así, y por favor, postea más seguido.

Cavernarius dijo...

Gracias por vuestras amables palabras. Tengo poco tiempo libre para publicar, pero haré lo que se pueda.

Barón, la carta de la FIDA está enlazada desde el artículo.