03 julio 2006

Ateos para Jesús (III)

Tercer artículo de esta serie sobre el valor más que dudoso de las enseñanzas de Jesús/Yeshu. En esta ocasión veremos el supuesto gusto de este personaje por la pobreza y la importancia que, dicen, le daba a la familia.


El mito de una religión por y para los pobres

No encontraremos en los libros sagrados cristianos muchas afirmaciones de Yeshu que nos lleven a pensar que tuviera mucha predilección por los pobres. Aparte de una mención a los pobres de espíritu en el sermón de la montaña (Mateo 5, 3) y de aisladas referencias a que la "buena noticia" se comunica también a los pobres (Mateo 11, 5; Lucas 4, 18), no hay ni una sola indicación de que Yeshu diera limosnas, alimentara a los mendigos, o ayudara a los necesitados. Nada de nada. Vemos de nuevo que su práctica no se correspondía con lo que predicaba.

Sin embargo, sí que parece que albergaba cierto resquemor hacia los potentados: dijo que más difícil sería que un rico entre en "su reino" a que un camello pase por el ojo de una aguja (Mateo 19, 24; Marcos 10, 25; Lucas 18, 25). Y a un joven que busca su consejo, le recomienda que venda todos sus bienes y entregue el dinero a los pobres (Mateo 19, 21; Marcos 10, 21; Lucas 18, 22). ¡Menuda debacle económica que quería propiciar este tío! Porque, veamos, si todos los seguidores de Yeshu vendieran sus bienes y entregaran su dinero a los pobres, aquéllos se harían pobres, y los que antes eran pobres se harían ricos. Y si los nuevos ricos también se hicieran cristianos, tendrían a su vez que vender todos sus bienes y entregarles el dinero a los que antes eran ricos pero ahora pobres, que volverían a hacerse ricos, mientras que los que eran pobres al principio, tras su fugaz paso por la riqueza, se convierten nuevamente en pobres. Y así ad nauseam. ¡Qué lío!

En fin, de nuevo parece que Yeshu no se paraba a pensar en las consecuencias que podrían tener sus asnadas. Sin embargo sus seguidores, en todo más inteligentes que él, han ignorado sistemáticamente este mandato suyo. La secta católica es, por sí o mediante empresas interpuestas, la multinacional más próspera del planeta. Los grupúsculos sectarios como el Opus dei o los legionarios de cristo tienen colocados peones en puestos de alta dirección de casi una cuarta parte de las grandes empresas españolas. No parece, pues, que tengan la misma alergia al dinero que, supuestamente, tenía Yeshu.

Digo supuestamente, porque si bien es cierto que de boquilla atacó la riqueza, en la práctica le gustaba vivir bien: acudía a los banquetes que se ofrecían en su honor (Mateo 9, 10; Lucas 5, 29), hasta el punto de que se decía de él que era un glotón y un borrachín (Mateo 11, 19; Lucas 7, 34), no tenía inconveniente en que le deleitaran con perfumes carísimos (Marcos 14, 3; Lucas 7, 37; Juan 12, 3) y algunos de sus mejores amigos eran ricos (Mateo 27, 57; Marcos 15, 43), aunque no nos consta si a ellos también les pidió que abandonaran sus riquezas como condición previa para concederles su amistad.

En fin, vemos que este desprecio de la riqueza terrenal es otra de las hipocresías de la superstición cristiana y una necedad más de su fundador.


El mito de los "valores familiares"

Ahora está de moda que la derecha cristiana apele a la defensa de la familia, que en los Estados Unidos y otros lugares angloparlantes se encarna en una serie de "family values" (valores familiares) de difícil o imposible precisión, pero que se esgrimen una y otra vez como estandarte de batalla en la lucha contra todo lo que no pase por el aro de la estulticia cristiana.

Lo cierto es que los jerarcas de la secta católica escriben páginas y más páginas llenas de laudos a la institución familiar; mejor dicho, a lo que ellos creen que debería ser la única institución familiar: la del hombre y la mujer que pasan por la vicaría, previo noviazgo virginal, se mantienen unidos de por vida, ponen su instinto de reproducción al servicio de los intereses particulares de crecimiento numérico y expansión de la secta católica y de la economía de mercado, y adoctrinan a su prole con las imbecilidades del catecismo. Esta es la familia que se acomoda perfectamente a los family values y cuyas dudosas "bondades" van a ser pregonadas en el autodenominado "encuentro mundial de las familias" que clausurará Ratzinger en Valencia. El hombre convertido en bestia reproductora para mantener el negocio de sus amos con sotana.

Por supuesto, para que el engaño sea completo hace falta alguna referencia más o menos idealizada, que encontraremos en la "sagrada familia", es decir, la familia de Yeshu ben Pantera. No importa que la madre fuera una adúltera: ellos la convierten en virgen. Tampoco es relevante que Yosef/José fuera un cornudo: pasa a ser modelo de castidad viril. En cuanto a los hermanastros de Yeshu, se les transforma en primos. Y al protagonista, en vez de hijo ilegítimo de un legionario romano, se le hace hijo unigénito de un dios judío. Una familia desestructurada que, a fuer de mentiras y falsificaciones, se convierte en el modelo de todas las familias: en la familia pluscuamperfecta. De todo ello hablé en su momento aquí, aquí y aquí, así que no me repetiré.

¿Pero qué pensaba Yeshu de la familia? ¿Qué predicó él al respecto? Citemos sus propias palabras y preparémonos para un viaje a la demencia de sus ideas:

Otro de sus discípulos le dijo: señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. Jesús le dijo: sígueme, deja que los muertos entierren a sus muertos. (Mateo 8, 21-22)


Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar. Y le dijo uno: he aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar. Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? (Mateo 12, 45-48, pero también Marcos 3, 31-34 y Lucas 8, 19-21)


Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. (Marcos 10, 29-30)


Esto último es especialmente hilarante: si abandonamos a nuestra madre para seguir las bobadas de Yeshu, recibiremos cien veces más madres en el otro mundo. Creo que no es necesario que haga ningún comentario al respecto.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

No estoy totalmente de acuerdo contigo, pero tus escritos me sirven para acordarme de problemas que, a fuer de que iban contra mis creencias, los pasaba tranquilamente.

Sin embargo, te hago algunas observaciones a vuela pluma:

- tu tesis de Yeshu-Pantera está tomada del judaísmo tras la caida del Templo. Parece más bien una opinión sesgada, que no ofrece más credibilidad que la de los propios evangelios.

- la interpretación literal que realizas de las palabras del Jesús del nuevo testamento no tienen en cuenta:

- las formas literarias de hablar semítica, en el que se usa la exageración como ardid dialéctico.

- el hecho de que los evangelios no pueden ser tomados sino dentro del propósito teológico o práctico del autor, o las distintas fuentes o tradiciones de las que se nutren.

Cavernarius dijo...

Anónimo, aquí van algunas respuestas a tus observaciones:

- Todos los escritos sobre Yeshu son posteriores a la caída del templo (año 70). El evangelio de Marcos, que es el más antiguo de todos, se supone escrito en esa misma década, a lo más temprano. Por otro lado, decir que la paternidad de Pantera tiene la misma credibilidad que los evangelios, es un argumento dado desde la fe, no desde la crítica histórica. A dos posibles explicaciones, una basada en un simple hecho biológico (el coito de Miriam con Pantera) y otra en un acontecimiento sobrenatural (la intervención de una forma, hasta entonces desconocida, del dios judío que se hace llamar "espíritu santo"), aun estando ambas documentadas, ¿cuál te parece la más razonable?

- El problema de no seguir una interpretación literal de las palabras de Yeshu es el de quién está capacitado para hacer una lectura correcta de su mensaje. Es obvio que desde la fe se dirá que la iglesia, o el papa, u otra vez la etérea divinidad llamada "espíritu santo", con lo que tendremos tantas "doctrinas cristianas" como intérpretes. Sin embargo, parece claro que Yeshu no hablaba para sesudos teólogos o esquizoides en trance de profecía, sino para las multitudes a las que dicen que embaucaba. Él se jactaba de la sencillez de sus enseñanzas: "Te alabo, padre, señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las revelaste a los niños" (Mateo 11, 25; y también Lucas 10, 21).

Fernando G. Toledo dijo...

CAVERNARIUS:
Por eso es que Michel Onfray, en su Tratado de ateología, no sólo desmonta los monoteísmos y todas las religiones, sino que propone para esta parte del mundo un ateísmo superador, que llama "ateísmo poscristiano": Onfray se fija en muchos de los llamados "ateos cristianos" (entre los que podemos mencionar, por ejemplo, a Gustavo Bueno, Oriana Fallaci, quizá José Antonio Marina), que se supone siguen cierto sistema moral pero no aceptan cuentos infantiles. A lo que dice Onfray y dicen tus artículos, yo agregaría: ¿cuál es ese supuesto mensaje cristiano? ¿Es unívoco? ¿Se trata de un mensaje paulino, petrino, marquiano y judío, todo junto y en constante contradicción? Etc.
Pronto publicaré un artículo en el que comento el libro de Onfray. Saludos.